Monday, September 30, 2013

¿Status quo o algo mejor?

Desde chiquita he sido muy sensible al sufrimiento de otras personas. Esa sensibilidad junto a una rebeldía innata en contra de fuentes de autoridad, me hicieron crítica de gobiernos y defensora de quienes sufren injusticias.

Recuerdo que cuando mi hermanita pequeña visito mi aula en el nursery -- tendría yo unos 4 años y ella 2 -- yo me quite el cincho y les dije a los demás niños de la clase que si alguien molestaba a mi hermanita yo les iba a pegar! Okay, talvez ese no sea el mejor ejemplo de justicia social pero ciertamente el deseo de abogar por el bienestar de los demás ha seguido reflejándose en mi forma de pensar... y a veces en mis palabras.

Digo “a veces” porque lo cierto es que han habido ocasiones en que me he quedado callada frente la injusticia (aunque estoy trabajando en cambiar eso). Y a la hora de actuar, bueno, esa es una historia diferente. La verdad es que no me ha sido fácil involucrarme en actos que promuevan el cambio social.

Dentro de la universidad a la que asisto en Tennessee existen varios grupos de abogacía y activismo. Y aunque he asistido a las reuniones de algunos grupos, me ha costado involucrarme de lleno. Al inicio fue porque no conocía mucho sobre los temas que se tratan dentro del grupo, y luego porque sentía que eran cosas que no entendía porque no me afectaban directamente.

Fue hasta hace unos dos años que decidí involucrarme de lleno en activismo. Ha sido un proceso lento porque he tenido que vencer muchas de mis inseguridades y aventarme a lugares en los que no conozco ni a las personas ni las dinámicas.

Pero poco a poco he ido desarrollando nuevas amistades y en el proceso he aprendido muchísimo sobre temas de justicia social (principalmente sobre igualdad de género, anti-racismo y justicia laboral). Escuchar las historias de personas distintas a mí me ha sensibilizado al sufrimiento causado por distintos tipos de opresión y el participar dentro de grupos de activistas ha abierto mis ojos a las posibilidades para una sociedad distinta.

Si tú has llegado al punto en el que rechazas el status quo y estás decidido a hacer algo para cambiar la situación, te animo a seguir cuestionando tu realidad, a seguir escuchando las experiencias de otros y a seguir imaginando una Guatemala distinta. Recuerda que no estas solo pues ya habemos muchos que estamos involucrados en el trabajo de liberación colectiva, de justicia social, y te damos la bienvenida al equipo.

Si tú todavía no has decidido si estás a favor del status quo o de algo mejor, te recuerdo que en esta vida no existe la neutralidad. Myles Horton, activista y educador que ha tenido un rol muy importante en la historia de la justicia social en Estados Unidos, deja esto muy claro en su autobiografía:

:: Neutralidad es simplemente otra palabra de aceptación del status quo como ley universal. Tú escoges: o conformarte con cómo están las cosas o rechazar el status quo. De ahí te ves forzado a pensar claramente en lo que tú crees... Pero es imposible estar a favor de algo sin estar en contra de algo. Tienes que aclarar qué es lo que opones, y cuando hayas descifrado eso, tienes que determinar cómo hacer algo al respecto... tienes que encontrar una manera en que tus esfuerzos afecten a las personas.

Te reto a que comiences a definir claramente tu posición en temas de justicia social, como dice Horton, no solamente lo que apoyas sino también lo que opones.

Monday, June 24, 2013

Ser o No Ser Racista

He pasado los últimos 7 años pensando en que al regresar a casa me reuniría finalmente contigo y así compensar por el tiempo que pasamos lejos. Pero tú te fuiste inesperadamente y yo me quedé abrazando tu ausencia.





Ésta es la tercera nota que escribo sobre el racismo porque el crecer dentro de una sociedad racista, como escribí anteriormente, tuvo un efecto negativo sobre mi percepción de la realidad guatemalteca y a la vez limitó mi relación con otros guatemaltecos.

Por 20 años Carlota vivió en la casa de mi familia: nos cuidó y nos consintió, y lloró y se rió junto a nosotros (de hecho su risa, fuerte y resonando dentro de la casa, es uno de mis recuerdo favoritos de ella). A través de los años mi aprecio por Carlota fue aumentando y hoy la reconozco como una de las personas más importante en mi crecimiento. 

Sin embargo, a pesar de su importancia mi vida, Carlota nunca se sentó a  la mesa con mi familia. Nosotros nunca visitamos su casa en Quetzaltenango ni supimos mucho de la vida de su familia. Y es que nuestra relación estuvo marcada por racismo y clasismo (aunque bastante sutil). 

Como bien he escuchado decir: “la ausencia hace que el corazón se vuelva más suave.” Así en los años que he vivido fuera de Guatemala he podido reconocer la distancia que hubo entre Carlota y yo, distancia que no nos permitió acercarnos como amigas, como madre e hija, como iguales. 

Por eso desde hace años comencé a planear nuestro re-encuentro: añorando la oportunidad para agradecerle por su amor sin medida y por todo su cuidado. Planeaba agradecerle porque nunca escuché un comentario de negativo salir de su boca; al contrario, “somos pobres, pero felices” es una de las frases que mejor recuerdo de ella y que aún me llena de ánimos cuando la recuerdo. Entre mis planes estaba también convivir con ella y conocerla mejor: compartir en sus tareas diarias en su aldea, aprender de su sabiduría ancestral y escuchar sus historias y experiencias. 

Pero como la vida no depende de los planes de uno, Carlota dejó de habitar este mundo sensorial a finales del año pasado y yo aun sigo a la distancia. Ésta dolorosa experiencia de de pérdida y distancia ha creado en mí la necesidad de entender mejor las relaciones de raza y clase en Guatemala y de buscar formas alternas de convivir. 

Reconocer los pensamientos y actitudes racistas en uno mismo es difícil e incómodo, pero es indispensable si queremos ser parte de los que construyen una sociedad equitativa y respetuosa. Además, como ladinos es nuestra responsabilidad llamarle la atención a otros ladinos cuando se comportan de maneras que perpetúan el racismo o lo normalizan.

Dentro de los círculos de activistas a los que pertenezco se le llama “liberación colectiva” al proceso de despojarse de actitudes opresivas (incluyendo las racistas, clasistas, sexistas, etc.), al mismo tiempo que se reconoce el privilegio que la sociedad le confiere a ciertas identidades. 

Este proceso conlleva rendir cuentas por nuestras acciones, escuchar a las experiencias de otros, y ser críticos de cómo nuestros pensamientos han sido influenciados por racismo o alguna otra clase de opresión social. 


A menos de que seamos honestos con nosotros mismos acerca de las dinámicas de poder que nos rodean y nos privilegian, y de que estemos dispuestos a reconocer nuestro sesgo e imparcialidad al entender la realidad del país, estaremos atrapados dentro de los mismos patrones de opresión que persisten en la sociedad guatemalteca y dentro de sus instituciones de gobierno. 

Depende de cada uno de nosotros hacer el esfuerzo de examinar las maneras en que cada uno de nosotros contribuimos a la continuación de muchos de estos “ismos” (racismo, sexismo, clasismo), aún más cuando es de manera sutil. Este proceso de liberación colectiva es constante, difícil y muchas veces no será reconocido por otros. Pero la recompensa es volverse una persona consciente de sus acciones y pensamientos y que no perpetua los ciclos de injusticia y opresión en el país.  

Tuesday, May 28, 2013

Yo Soy Racista

Hola mi nombre es Gabriela Maldonado y confieso ser racista.
No es que yo haya nacido siendo racista, sino que la sociedad en la  que nací me crió de esta manera: todo comenzó en la casa y en el colegio donde me enseñaron a verme como “ladina” a diferencia de “los indios.” Decir esto no es echarle la culpa a la sociedad por mis acciones e ignorar mi responsabilidad personal–no. Si hago esta confesión es porque reconozco que estoy mal, quiero cambiar, y estoy comenzando por reconocer y admitir mis errores.
¿A que me refiero con ser racista? Más allá de definiciones teóricas y análisis sociales de lo que significa el racismo, esto es lo que ser racista ha significado en mi vida:
Durante mi infancia y niñez asistí a colegios* privados (el Montessori por unos años y luego el Suizo Americano hasta que me gradué de bachiller). Todos los alumnos que yo recuerdo en esos colegios eran como yo, ladinos, no indígenas. Así fue como en mi concepción inicial de Guatemala, los pocos “indios” que existían en el país eran pobres, olían raro y trabajaban en el mercado, de jardineros o de muchachas (de hecho cuando estaba viviendo en Guatemala, la única persona indígena que conocí personalmente fue Carlota, quien vivía con mi familia y nos cuidó desde que yo nací hasta el momento en que por razones de salud se tuvo que regresar a su casa en el norte de Quetzaltenango, 20 años después. Pero de alguna manera Carlota nunca ocupó el mismo lugar que el resto de los indígenas–tal vez porque en la casa hablaba español y no usaba corte).
De los recuerdos que tengo de mi niñez existe uno que me persigue como fantasma y es una de las razones principales por las que escribo esto:
Eran como las 3 de la tarde e íbamos en el “bus” del colegio de regreso a la casa–el bus que subía a “Carretera”–y entre mis compañeros surgió una discusión de política. Tendríamos unos 11 o 12 años. Los detalles de la conversaciónn no los recuerdo, pero sí recuerdo las palabras de uno de mis amigos a los que más admiraba porque era muy pilas en todo. Sus palabras, en respuesta a la discusión, fueron las siguientes:
“Cuando yo sea presidente voy a ser como Ubico y no voy a dejar que hayan más ladrones: voy a mandar a matar a todos esos indios huevones que no sirven para nada.”

Hubo un corto silencio después de tan apasionada declaración, pero lo cierto es que nadie lo refutó. En mi interior sentí algo de rechazo en contra de la idea, porque “matar” no es bueno, pero no porque pensaba que “los indios” eran tan dignos como yo de no ser masacrados.
No pretendo analizar cómo es que la sociedad guatemalteca cría niños con deseos de matar a otros guatemaltecos (o ¿tal vez los “indios” nunca han sido guatemaltecos en la mente de algunos?), lo cierto es que sucede. Todos lo sabemos.
Años más tarde, en mi adolescencia, recuerdo caminar desde la parada del bus hacia mi casa y en el camino encontrarme con varios trabajadores domésticos: jardineros, guardianes, empleadas domésticas, choferes. Mi primera inclinación fue ser amable y saludarlos. Pero ese día en particular no estaba de muy buen humor y pensé que no tenía porqué ser amable. Me imagino que mis pensamientos han de haber sido algo como: ¿quiénes son ellos para merecer mi amabilidad y atención? ¿por qué molestarme en saludarlos?
Y así fue como ese día ignoré su presencia. Me sentí superior a ellos. Pensé que no eran ni dignos de un saludo. Claro que no creo haber tardado mucho con esos sentimientos dentro de mí, sin embargo, el hecho es que en algún momento sí pensé así.
Hoy me encuentro a cientos de kilómetros de Guatemala, en el sur de los Estados Unidos. Durante el último año he comenzado a involucrarme con la comunidad guatemalteca que vive acá.  He conocido a varios niños y sus familias siendo voluntaria en una escuela donde un gran porcentaje de niños son de familias que han emigrado para trabajar acá. Por el momento las familias que conozco provienen todas de pueblos en Huehuetenango; algunos hablan Q’anjob’al, otros Akateko y otros Mam.
Al relacionarme con estas familias me doy cuenta de lo poco que conozco Guatemala, en términos de diversidad cultural y no solo por sus paisajes. Al mismo tiempo salen a flote los muchos estereotipos y prejuicios que aún llevo dentro de mi y que aún necesito confrontar y eliminar.
Por eso he decidido ser honesta: aunque la honestidad lo pone a uno en una posición de vulnerabilidad y hasta cierto punto me incomoda.  Pero ser honesta respecto a mis errores, mis miedos, y mis debilidades es la única manera de poder crecer y madurar.
Hoy te reto a tomarte unos minutos para reflexionar y ser honesto contigo mismo… talvez también te atrevas a compartir tus reflexiones en la sección de comentarios.
¿Cual ha sido tu experiencia dentro de esta sociedad que nos enseña a ser racistas desde pequeños? ¿Cómo has confrontado estas barreras y limitaciones?

¿Qué se hace con el racismo?

Que en Guatemala hay racismo, es decir "hay gente racista", parece ser algo reconocido por la mayoría de personas dentro del país y en el extranjero. Ahora la pregunta es, ¿qué se hace con el racismo?

He vivido en Estado Unidos desde hace casi una década y pasé muchos años sintiéndome al margen de las conversaciones de racismo en este país. Según lo veía yo, al no ser ni de piel blanca ni negra no encajaba dentro del tradicional esquema de la supremacía blanca y la comunidad Afroamericana oprimida. Fue hasta al hacerme amiga de una muchacha Afroamericana que comencé a comprender mi posición dentro de la compleja red de privilegios y opresión que existe en la sociedad actual.

Tamara es una chica Afroamericana muy activa dentro de la universidad. Al comenzar a pasar más tiempo juntas me di cuenta que ella me veía a mí como una “persona de color” similar a ella. Esa fue la primera vez que pensé en mí misma y mis experiencias usando ese término. En los años que he estado acá siempre me vi como una “estudiante internacional” pero nunca me identifique como “persona de color” porque el color de mi piel no había sido de mayor importancia para mi identidad (lo que ahora reconozco como un “privilegio social”).

Siendo de una familia ladina clasemediera, aprendí que la gente como yo era “lo normal” (como lo relaté anteriormente). Y por lo tanto las demás personas en el país eran juzgadas, ya sea de manera consciente o no, en base a la identidad del grupo social al que yo pertenecía. Al crecer en Guatemala yo tenía una identidad social privilegiada.

De niña recuerdo haber escuchado a alguien describirme como “morena clara”, y por un par de años me pareció importante recalcar la segunda palabra. Pero al pasar el tiempo el color de mi piel dejó de ser una preocupación a tal punto que al venir a Estados Unidos no lo consideré como un factor que afectara mi relación con otras personas.

Otros elementos que evidencian mi privilegio social en Guatemala son mi idioma materno (español), religión (cristiana), orientación sexual (heterosexual), clase socio-económica (media), vestimenta (occidental), nivel y tipo de educación (universidad privada).

¿Qué entendés vos como privilegio social? ¿Podés nombrar los privilegios sociales que tenés en el país?

Al venir a Estados Unidos mi identidad ha estado sujeta a distintas medidas sociales. Es decir, acá pasé a tener una identidad social oprimida -- al menos en lo que se refiere a color de piel, características físicas y lugar de origen. Este cambio en mi posición social, del cual no me percate por varios años, es lo que me ha permitido entender lo que se siente vivir bajo la opresión las expectativas sociales de otras personas y del sistema social.

Este cambio también ha iluminado lo complejo que son las redes de opresión y privilegio. Así, mientras mi color de piel y características físicas me clasifican como persona de color -- una clasificación oprimida --, otros factores como mi nivel de educación y mi falta de acento al hablar inglés, me posicionan dentro de un nivel social más privilegiado que el de otras personas de color.

Aprender a ver la complejidad que existe alrededor de problemáticas sociales como el racismo ha sido un primer paso para comenzar a desmantelar los sistemas sociales de opresión y privilegio a nivel personal.

Descubrirme a mi misma es descubrirme en relación a este mundo y sus estructuras de poder, opresión y privilegio. No siempre he estado consciente de cómo el espacio sociocultural que habito, me ha oprimido (es decir, limitado, marginalizado e impedido ser). Asimismo, no siempre he estado consciente de la manera en que yo he oprimido a otros al participar inconscientemente en este espacio sociocultural que es opresivo.

Ahora mis ojos están abiertos.

Friday, May 3, 2013

Becoming Gluten-Free Gabo: A Daily Struggle

I feel very tired today and my body hurts. I also feel a bit sad and I could easily cry. My stomach is bloated too.

If you are around me often, you know that this is not an unusual thing with me. You see, my body is sensitive to gluten and this is how it reacts to it (kinda like having a gluten hangover).

I wasn't aware of my body's intolerance to gluten until last Spring, so for a couple years before that I was constantly sick and didn't know what was causing it. The worst part was that my partner at the time didn't believe I was sick -- he thought I was making it up!

It is hard to justify a sickness to someone else when there are no visible signs or (apparent) logical explanation. So for a while I felt isolated and misunderstood for I didn't know how to explain what I was experiencing or what was causing it.

But in the midst of desperation caused by the debilitating symptoms, I ended up reading about the possibility of being gluten sensitive, even if one wasn't fully allergic to gluten (i.e. celiac disease). So I experimented for a week by not eating gluten, which included not eating my favorite snack: Stacy's Pita Chips :( but wow, I was surprised by how great I felt that week! Since then I've been transitioning to a gluten-free diet, but most of the time it is still a struggle.

It's a relief to know what is causing my body and mind to feel this way. And yes, I could get rid of these feelings by not eating gluten but, you see, it's not that simple. This is my daily struggle. And sometimes if I don't plan in advance or if I have no other option when eating out, I end up eating gluten-full meals (basically anything that contains wheat and some other grains).

Besides, I'm still learning how to eat a balanced gluten-free diet. Not eating wheat based products means that I'm not consuming enough of certain nutrients, like fiber, iron and vitamin B. And so far I haven't been too good at taking care of that. It's a struggle, especially being in grad school and working part time -- I don't have time to worry about all this shit. But I know I can and will overcome it.

So today as my body hurts and I feel weak, both physically and mentally, I know it is not because I'm crazy or lazy or I'm making it up. Most importantly, I do not have to justify my symptoms to anyone. This is fucking how I feel and if you are not willing to believe me then I don't need you in my life.

In other news, I'm getting my first tattoo today :)

Tuesday, March 12, 2013

La luna no está sola

MMaldonado Photography
“La luna no está sola”, fue lo que pensé al ver la circunferencia lunar brillando en el cielo de agosto. Habían unas cuantas nubes alrededor de la luna, pero estaban más cerca de la tierra que de la luna. Y de allí no había nada más visible en el cielo. Solo la luna. Pero de alguna manera me di cuenta de que la luna no está sola en el espacio: si nos alejamos un poco más, veríamos que la luna está rodeada de planetas, otras lunas, estrellas, meteoritos y debris espacial. Si nos alejamos aún más, podríamos ver constelaciones y galaxias llenando el espacio en el que existimos.

El tampoco estaba solo, aunque creía ser un solitario. Por un lado estaban unos cuantos amigos y sus papás, tal vez hasta una exnovia que todavía se preocupaba en llamar. Y aún habían más personas que lo rodeaban. No como cuando uno sale al “mall” y está rodeado de desconociodos. Sino que, por ejemplo, en su casa estaba doña Rosi, que se levantaba siempre temprano a hacer el café y preparar el desayuno. O Don Gabriel que siempre cantaba al regar el jardín. Y si nos alejamos un poquito más, veríamos a Marta y sus hijos vendiendo en el mercado de ahí cerca. Y si nos alejamos aún más, encontraríamos a Pedro y sus primos que trabajan todo el día para cosechar los frijoles que comeremos mañana.
Asimismo nosotros nunca estamos solos. Aún sin amores, amigos o parientes cercanos, estamos rodeados por personas de “servicio” que hacen nuestra vida mejor, más cómoda. Pero me parece que desde pequeños se nos enseña a ignorar su presencia. A no saludar, no agradecer. ¿Qué tal estará su familia? O simplemente, ¿qué pensará del partido del sábado? O, ¿cómo afectó la lluvia sus cosechas? Pero no, parece que no tenemos tiempo para platicar con personas de cuyo trabajo dependemos tanto. Si tenemos que despertar a algo, que sea al reconocimiento de su presencia, a comenzar a hacer preguntas, a platicar, y a compartir buenos momentos.

Monday, March 11, 2013

G A B R I E L A

When I was little every time someone would call me "Gaby," my dad would intervene and clarify that my name was actually "Gabriela." Twenty plus years later I think I am going to start doing the same (yes, dad, you were right... :).

This is me tonight... my head was cold.
Usually I introduce myself as "Gaby" because it is easier for people (especially international folks) to pronounce and remember. But heck, that's not my name and I would really appreciate it if you took the time and effort to learn to pronounce and memorize my name. Repeat after me: Gah-bree-eh-lah. (We will work on the accent later--it's a Spanish name after all!) (Oh and the last names will come later as well--yep, I got two!).

So since we are talking about names, lets talk about the name of this blog and the reason behind it!

Let's start a few years back: Having gone through a break-up (one of those heartbreaking and never-ending ones) in the last months of 2007, the Spring of 2008 started for me as a time of possibilities. I was excited about being single once again and looked forward to what laid ahead of me. I particularly got excited after reading George Bernard Shaw's quote that reads "Life is not about searching for yourself. Life is about creating yourself," which in a way empowered me to become more intentional about the way I was living my life.

So I started :: creating gabriela :: in March of 2008 as a way to share thoughts and insights as I engaged in the process of "creating myself." 

Five years and two more break-ups later, here I sit on the floor of my room, in the 8th apartment I have lived in during my 8 years in Knoxville, excited to share with ya'll this never-ending process of self-creation as I recount the ways in which I have created and re-created this self of mine over and over again. (Of course, this is not something done "by myself" in isolation: there are material as well as ideological limitations and enhancers, plus all kinds of people influencing my life in both negative and positive ways. I hope to account for all of this in my future writings.)

But first I gotta admit that having a blog to share personal insights about life both fascinates me and intimidates me. It fascinates me because I long to share these insights with others and engage in meaningful discussions about life and the universe we inhabit. It intimidates me because it makes me vulnerable: Putting my thoughts out there for people to read means that people can judge, criticize or even ridicule me for what I write. Of course, it is also possible that people would find this interesting, helpful or at least entertaining. But it could be that no one ever takes the time to read my posts or to comment and that is also a bit frightening.

Lucky for me, I have been learning wonderful  lessons on "the power of vulnerability" through the talks and writings of Brene Brown (check her TED Talks on vulnerability and on shame; and her books).

According to her research (she is a storyteller-social worker), becoming vulnerable or "letting ourselves be seen" is fundamental to establishing meaningful relationships with others and creating community. So since that is something that I want more of in my life, "ta-da", here I go!

Thursday, August 2, 2012

Deja que el mundo te cambie



Existe un país en África que se llama Eritrea. La histórica nación de Persia es lo que hoy conocemos como Irán. En India la mano derecha se usa para comer y la izquierda para limpiarse en el baño. Las tribus de los indios de América del Norte todavía existen. En China no comen “galletas de la fortuna.”


Estas son algunas de las cosas que he ido aprendiendo desde hace siete años, cuando comencé a dejar que el mundo me cambiara. Y es que desde el 2005 he estado estudiando y viviendo en Estados Unidos junto a cientos de estudiantes de otros países.
Estoy segura de que si me hubiera quedado en Guatemala no sería la misma persona que soy hoy. Y a decir verdad, me gusta quien soy hoy. Aunque he vivido en la misma ciudad durante 7 años, he aprendido muchísimo sobre las personas y culturas de otros países a través de las amistades que he entablado con otros estudiantes extranjeros (y otro poco lo he aprendido en las clases). Al mismo tiempo este conocimiento, a través de mucha reflexión y autocrítica, me ha permitido aprender más sobre mi propia vida y de cómo está interconectada con la vida de los demás.
Tal vez suene muy lógico: conversar con personas que entienden la vida y el mundo de una manera distinta, te cambia. Pero no estoy hablando de una simple discusión con alguien que no está de acuerdo con uno. Es algo más profundo:
Para empezar, te hace cuestionar tus costumbres: Es la experiencia de vivir con alguien que no dice “Gracias” porque piensa que cada uno debería de hacer todo lo que esté a su alcance para ayudar a otros sin que se les pida “un favor”.
Además te reta a analizar la manera en que ves las categorías en las que dividimos al mundo (¿qué es pobreza?¿ qué es desarrollo?): Es compartir un apartamento con alguien que creció en un país donde el analfabetismo y la pobreza son prácticamente invisibles (Japón), o cocinar junto a muchachos becados por el reino del estado en el que crecieron (Saudi Arabia).
También hay costumbres y creencias ajenas que te influencian a un nivel subconsciente: Es sentirse incómoda al regresar a Guate cuando la gente se me acerca mucho al platicar, o entrar en una pequeña crisis existencial–a nivel de pensamiento social–al presenciar las elecciones en un país “primermundista” y darse cuenta que  los políticos son igual de mentirosos, manipuladores y corruptos que en nuestro tercer mundo (y la gente igual de crédula y superficial).
Finalmente, te lleva a reflexionar sobre todo lo que te hace falta aprender: Es conocer en un cafetería a alguien que no tiene ni la más remota idea de donde queda Guatemala pero que cree que el café guatemalteco es el mejor.
La acumulacion de estas experiencias me ha llevado, en varias ocasiones, a cuestionar el porqué de mis acciones y creencias, y siempre me reta a expandir los límites de lo que creo “normal” y hasta “posible.”
Cuestionamientos que van desde lo sencillo:
¿Por qué, si la ropa no se ensucia, no la podemos usar más de un día seguido antes de lavarla? o ¿por qué es socialmente obligatorio que las mujeres se rasuren las piernas pero no los hombres?,
hasta cosas más trascendentales:
¿Por qué, si el gobierno es el problema, no pensar en una sociedad que no dependa del gobierno? o ¿por qué, si estoy en contra de la violencia, debería de apoyar películas de superhéroes violentos?
 Estudiar en el extranjero es una invitación a dejar que el mundo te cambie, te transforme. Pero no es necesario viajar lejos para que el mundo y la diversidad de sus habitantes y sus historias nos comiencen a cambiar. En el lugar en el que ustedes viven, junto a vecinos, en su comunidad, ahí probablemente hay muchos detalles que aún desconocen:  tantas historias, tanta vida, tanta complejidad. Sin importar en donde estamos, si tomamos el tiempo para conocer nuestros alrededores, el mundo–la misma vida–nos comienza a cambiar.
“Deje el mundo cambiarle y usted puede cambiar el mundo”
~Ernesto “Che” Guevara
(Si quieren leer más sobre cómo estudiar en los Estados Unidos, les deje otra notita con más info.)

Monday, July 30, 2012

Interesad@ en estudiar en Estados Unidos?

Unos consejos por si están pensando en estudiar en Estados Unidos:

  1. Escoger universidad

Existen cientos de universidades en los Estados Unidos y es difícil dar recomendaciones individuales porque algunas universidades son buenas en ciertos áreas y no tan buenas en otras áreas; además cada persona tiene preferencias con respecto a clima, tamaño de ciudad, etc.

Cuando ustedes hayan decidido qué carrera quieren estudiar, les recomiendo visitar está página para encontrar universidades que sobresalen en esa área de estudios:


Después de escoger unas tres o cuatro universidades, visiten su página web para conocer más sobre esa universidad. Busquen información sobre la carrera que les interesa, los distintos cursos que ofrecen, los profesores y hasta estudiantes destacados. También busquen información sobre la ciudad en donde se encuentra la universidad: El tamaño de la ciudad, la cultura, el clima, los precios. etc.

  1. Solicitar  admisión

El proceso para solicitar admisión es casi el mismo para estudiantes estadounidenses y extranjeros. Aunque los requisitos de admisión varían según la universidad, los requisitos comunes son:

  1. Formulario de admisión
  2. Certificado de cursos aprobados
  3. Puntaje del TOEFL
  4. Carta(s) de recomendación de profesores/empleados

Si ustedes ya encontraron una universidad que les interesa, les recomiendo ponerse en contacto con la oficina de admisión para que ellos les digan los requisitos específicos y así asegurarse que su solicitud esté completa.

       3. Solicitar visa estudiantil

Cuando la universidad decide aceptar a un estudiante, el estudiante deberá demostrar que tiene suficiente dinero para pagar el primer año de estudios. Recuerden de solicitar becas al iniciar la búsqueda de universidades (Segeplan es un buen comienzo; las universidades también tienen información sobre becas y otros planes de financiamiento). Después de que la universidad reciba todos sus documentos, ellos les entregarán el formulario I-20, el cuál es requerido para solicitar una visa estudiantil en la embajada.

Friday, July 27, 2012

my home

there is no place like home.
there is no greater joy than your laughter.
there is no stronger love than your embrace.
there is no better reason to live than to be with you.
my home is where my family is.

no lugar como el hogar.
no hay gozo mas grande que tu risa.
no amor mas fuerte que tu abrazo.
no hay mejor razon para vivir que estar contigo.
mi hogar es donde esta mi familia.



~June 2012

Thursday, July 12, 2012

Transformando el silencio


Podría hablar recio y podría hablar un montón, aunque la mayor parte del tiempo dejo que mi voz pase desapercibida, como suaves palabras susurradas al viento. Pero hoy haré algo distinto. Hoy transformaré mi silencio en palabras y acción.
Decidirse a hablar en contra de una injusticia, un mal juicio o una mentira, no siempre es una fácil decisión. Por mi parte muchas veces escojo el silencio: es menos problemático, pasa desapercibido, parece más fácil; y hasta justifico mi inacción pensando que talvez alguien más dirá lo que yo iba a decir o que al final no era tan importante. Pero lo cierto es que el silencio no deshace las injusticias, no enmienda los errores ni corrige las mentiras. Por eso hoy decido transformar el silencio, silencio en el que me escondo, en palabras y acciones. (¡Gracias Brújula por este espacio!)
¿Ustedes saben de lo que hablo, no? Ese consejo que callamos, pero que nuestra amiga con problemas con el novio tanto necesita escuchar… O esa aclaración que desmiente alguna frase que anda recorriendo facebook o twitter… O nuestro testimonio que demuestra que hablar de forma generalizada no sirve para resolver problemas sociales… O la amonestación a aquel que se pasó de la raya con el comentario machista… Consejos, aclaraciones, testimonios, amonestaciones… tantas palabras que callamos por miedo a las consecuencias: ¿cómo reaccionará la amiga, será que creerán lo que digo, y si me insulta… y si me equivoco?
Pero, ¿qué tanto vale nuestro miedo comparado con la importancia de lo que tenemos que decir? ¿Por qué le damos más importancia a nuestro miedo que a nuestra necesidad de hablar lo que nos parece importante y necesario?  En el articulo que me inspiró a escribir esto la autora decía: “Una y otra vez llego a la convicción que lo más importante para mí, debe ser dicho, formulado verbalmente y compartido, aun cuando hay riesgo de que sea lastimada o malentendida.”*
Es por eso que hoy te quiero animar a que tú también transformes tu silencio en palabras y acción: atrévete a decir eso que callas, eso que aun no sabes bien como decir pero que sabes es muy importante frente a una injusticia o una mentira. Si tienes tiempo para escribir tus ideas antes de hablar, hazlo. Escribir te servirá para aclarar tus pensamientos y para afinar bien tu mensaje. Pero si no hay tiempo para escribir, dilo de todas formas. Dilo con honestidad, sin saña ni malas intenciones; dilo de corazón, porque crees sinceramente que tus palabras deben ser escuchadas; dilo con amabilidad, porque tu intención es edificar a los demás.
Por otro lado espero que este espacio no solo sea para que yo exponga mis ideas, sino que también los invito a comentar y así convertir esto en un espacio de diálogo y aprendizaje mutuo. Como guatemaltecos, como seres humanos, tenemos tanto que aprender unos de otros porque la vida nos ha dado a cada uno experiencias únicas. Por mi parte he vivido los últimos siete años en la ciudad de Knoxville, Tennessee en Estados Unidos como estudiante en la universidad del estado. Ha sido esta distancia física la que me ha acercado a Guatemala de una manera muy especial, a través de sus escritores y de quienes se han dedicado a estudiar nuestro país, y también a través de las voces que diariamente hacen eco en el ciber-espacio.
Y es que así como nosotros tenemos cosas que decir, también vale la pena que aprendamos a escuchar lo que otros tienen que decir, sin limitarnos a escuchar solo a aquellos que nos caen bien o con quienes estamos de acuerdo. Esas “barreras ideológicas”, nos inhiben de conocer las experiencias e historias de otras personas, y por lo tanto limitan nuestra capacidad de pensar críticamente sobre nuestra propia vida y entorno. Como jóvenes serios y maduros, debemos de ser capaces de ver más allá de los estereotipos y de etiquetas. Que si ellos son esto o lo otro–que importa. Pero, ¿qué es lo que tienen que decir? Y, ¿por qué es importante para ellos decirlo?
De hecho creo que es muy importante que en Guatemala aprendamos a escuchar a los que piensan distinto a nosotros mismos, en vez de juzgar rápidamente, y que podamos reconocer cuándo hay algo que aprender en las ideas y acciones de los demás (reconocer nuestros errores no es símbolo de debilidad, sino de madurez). Como guatemalteca y estudiante de antropología este proceso de escuchar me ha llevado a buscar las voces que forman parte de la sociedad guatemalteca, en especial en la ciudad de Guatemala, donde crecí. A través de estos artículos les iré presentando las voces que he escuchado para que ustedes también las puedan conocer, entre otros temas.
Es así como les dedico este espacio a todos ustedes y espero poder leer también de ustedes. Ya varias personas me han preguntado sobre mi experiencia estudiando fuera del país, así que la próxima nota será al respecto. ¡Saludos!
Gabriela Maldonado~
www.facebook.com/gabicita
“Y cuando dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente alentamos a otras personas para que hagan lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra sola presencia automáticamente libera a otros.” Nelson Mandela
*Lodre, Audre (1977). “The Transformation of Silence into Language and Action.”

Thursday, June 30, 2011

El peor analfabeto es el analfabeto político

No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

~Bertolt Brecht

Thursday, June 9, 2011

Life

Life of mystery. Life of misery.
Here I am inside a building, in my apartment, on my own bed.
Connected through this device to a world wide web of others like me,
inside of buildings, in their apartments, on their own beds.

But this web does not connect me in the same way
to those who know of no buildings, apartments, or beds,
much less of virtual webs.

Life: no longer free, no longer natural.
But surveilled and manufactured
through webs of hope, myths and greed.

Should I surf away and pretend there is nothing more
than buildings, apartments and beds?

Monday, April 18, 2011

Is Anthropology Long-Term Tourism?

John Gilmour suggests that anthropology's embrace of discomfort as a path toward understanding and self-reflection offers a model for people in Cape Town [and the U.S.]: perhaps everyone should take an anthropological approach to learning about their neighbors and their city.
John's one hesitation is anthropology's lack of an explicit actvist agenda--after six years of conversations with me about anthropology, he still struggles with the discipline's lack of a clearly articulated goal of social transformation.
Anthropologists narrate the stories of others, translate experience, acknowledge unrecognized or marginalized truths, and provide witness to people's struggles, hardships, and joys. Some anthropologists research and publish books in order to make a living and get tenure, and some (probably most)  do so from a position of empathy and genuine humanism.
But this isn't good enough for John: he wants an anthropology with explicit transformative goals, an anthropology committed to a better future. What good is it to place oneself in a space of social discomfort if the experience does not lead one to a different consciousness and a different life path? Otherwise, John implies, but is too kind to say, anthropology is more like a long-term tourism. 
Excerpt from "Transforming Cape Town" by Catherine Besteman.

Friday, March 18, 2011

Guatemala y yo

La situacion por la que atraviesa nuestro pais actualmente requiere mas que simplemente REPETIR LAS QUEJAS DE LOS DEMAS. Requiere toda nuestra atencion y compromiso.

No podemos seguir dividiendonos entre ricos y pobres, entre indigenas y ladinos, entre los de derecha e izquierda... La division no nos llevara a ningun lado. Guatemala nos pertenece a todos y TODOS SOMOS RESPONSABLES LOS UNOS DE LOS OTROS: no podemos seguir ignorand...o los sufrimientos ajenos.

Esto significa que no podemos encerrarnos en nuestra burbuja y preocuparnos solo por nuestro bienestar: BUSQUEMOS EL BIENESTAR DE TODA LA NACION. Al fin y al cabo, la prosperidad de uno depende del otro.

Esta es una invitacion a que se involucren con toda su fuerza y con todo su intelecto en los procesos que hoy ocurren en nuestra nacion. ESTA ES UNA INVITACION PARA QUE ACTUEMOS DE UNA MANERA INFORMADA. De nada sirve criticar a los politicos si no creamos alternativas basadas en entendimiento claro de la situacion.

Especificamente que hacer, la verdad no se, pero mientras sigamos ignorando nuestra responsabilidad no vamos a lograr responder esta pregunta. Y en cierta forma cada uno tiene un papel distinto, dependiendo de donde te encuentras y quien eres.

En lo personal creo que INFORMARNOS DE LOS DISTINTOS ACONTECIMIENTOS Y PUNTOS DE VISTA es un buen punto de partida. Pero no se conformen solo con lo que dicen los medios, hay muchas mas voces que necesitan ser escuchadas.

Usemos los medios sociales para comenzar discusiones, para compartir informacion, para conocernos, para escucharnos, para unirnos encontra de nuestro verdadero enemigo: LA DIVISION Y LA CORRUPCION. No somos enemigos unos de otros si tenemos la misma meta: una mejor Guatemala para todos.

(Y no se quejen por la falta de tildes, pero es que este teclado me la pone dificil... ademas, ese no es el punto!)

Wednesday, February 16, 2011

Hablemos de guerra, demostremos amor.

Los eventos de esa noche rompieron con la rutina de “la hora de la cena”. Como era usual, Chava, su hermana y su madre, estaban sentados alrededor de la mesa. Lo que hacia única esa noche, al menos al inicio, era la visita inesperada de su tío, quien había estado incomunicado con la familia por dos años. La emoción radiaba desde la mirada de Chava, un muchacho de apenas 11 años que relataba orgullosamente sus experiencias como ayudante de chofer de camioneta. Desafortunadamente la visita del tío no fue lo único sorprendente de esa noche. Sin aviso previo y sin razón, el sonido de disparos, gritos y miedo envolvieron la casa de Chava y sus alrededores. Los temores de la madre de Chava se volvieron reales: la guerra había llegado hasta su aldea. Después del susto inicial, Chava y su tío salieron al auxilio de la vecina, una ancianita que cuidaba de sus nietos. Pero de nada sirvieron sus esfuerzos, la bala perdida penetró directo al corazón. La anciana lloraba “¡Se murió mi niña! ¡Dios mío, se murió mi niña!”

Esta escena es parte de la película “Voces Inocentes” presentada en México en el 2005. La película, del director Luis Mandoki, cuenta la historia de Chava y su familia durante la guerra civil salvadoreña. Yo vi la película por primera vez en la clase “Problemas Sociales de Guatemala” en el 2006: diez años después de la firma de la paz en Guatemala. “Voces Inocentes” fue la primera vez que pude presenciar (aunque de manera muy indirecta) lo que se vive durante un conflicto armado: pensé en Guatemala y en las más de 200,000 víctimas del conflicto armado; pensé en los cientos de niños como Chava que vieron a sus familiares y vecinos morir. La película creó en mí sentimientos fuertes que me llevaron a cuestionar la realidad en la que había crecido: a unos cuantos kilómetros de las crudas escenas de violencia pero al mismo tiempo, tan desconectada de ellas.

Crecí en la Ciudad de Guatemala durante la última década del conflicto armado. Pero en ese entonces no se escuchaba mucho sobre la guerra ni de las miles de muertes, principalmente de personas indígenas, que fueron resultado directo del conflicto. Aunque la guerra terminó oficialmente cuando yo tenía 11 años, en 1996, fue hasta la secundaria que comencé a escuchar de lo sucedido. Y no fue hasta que tuve la oportunidad de ir a estudiar a los Estados Unidos que realmente comencé a comprender lo devastador que fue la guerra (el sentirme responsable de representar a mí país me hizo buscar más información sobre nuestra historia y lo vivido por nuestra gente).

Ya que hablamos de historia es importante mencionar que “El hecho de que dos personas compartan una misma historia no significa que ellas compartan una misma experiencia. Esa experiencia es su pasado, su herencia, y así la misma historia crea muchos pasados, muchas herencias.”1 Eso fue lo que comprendí al ver “Voces Inocentes”: que aunque yo comparto un país con todos los guatemaltecos, nuestras experiencias, pasado y herencias son muy distinta.

Recientemente he comprendido que es importante que cómo miembros de una misma nación seamos capaces de mostrar empatía y solidaridad hacia nuestros compatriotas. No uso estas palabras con fines políticos, sino que me refiero a las relaciones sociales que se requieren para construir una verdadera democracia. Juan Méndez lo dijo de esta manera:

“Lo que daña particularmente el éxito del impulso democrático es la actitud hacia estos eventos [de violencia masiva durante el conflicto armado] por parte de quienes se consideran “ciudadanos ordinarios” y “testigos inocentes.” No se trata de forzar a ser culpables a quienes no tenía ningún control sobre estos eventos; sin embargo, es crucial que esas personas confronten el pasado y reconozcan la situación especial de sus conciudadanos quienes han sido discriminados por asuntos étnicos o raciales. Ese reconocimiento es un paso inicial ineludible en el camino hacia la construcción de una sociedad más humana e incluyente.”2

Febrero, el mes en el que se celebra el amor y la amistad, también es el mes en el que se conmemora el Conflicto Armado. El propósito de esta nota es hacer un llamado a los jóvenes guatemaltecos a interesarse en nuestra historia y en los procesos socio-políticos que ha vivido el pueblo guatemalteco. Para que los cambios que suceden en el país sean realmente equitativos e incluyentes de todos los grupos del país, deben partir de un entendimiento de las varias experiencias vividas por cada grupo social. Este mes, y en los que vienen, atrevámonos a hablar de la guerra, a hacer preguntas y buscar respuestas, para mostrar amor, solidaridad y empatía hacia nuestros hermanos y hermanas Guatemaltecas que, como Chava en “Voces Inocentes”, sufrieron durante el conflicto armado.



1Alexander McGuire, The First Americans, 1992. American Anthropologist 94(4):816—836.
2 Juan Méndez, Preface: Genocide in Guatemala, en Quiet Genocide: Guatemala 1981-83 (Ettele Higonnet, Transaction 2009).

Friday, January 28, 2011

“War is fun, peace is boring.”

The first chapter of a book I read recently mentioned that while we can talk of many different types of “war” (international war, civil war, cold war, etc), we can only talk about “peace” in the singular form. In other words, we can talk about ”wars” but not of “peaces”. So the challenge, the authors of the book suggested, is to envision different ways of creating and experiencing peace.

Later in class, someone mentioned that we talk more about war than about peace because war seems to be more exciting, full of action, adventure and adrenaline. Peace, on the other hand, is usually conceived as static, calm, quiet, maybe even boring and dull. Now the question is, how do such perceptions of violence, war and peace affect the way we live day by day? How do they influence our understandings of world affairs?

I think, for example, of the way our entertainment is full of reference to violence and harm. We start with “innocent” things such as jokes about harming others (either physically or verbally) or funny videos of people being hurt (whether intentionally or not), but then we have hundreds of TV series and movies that make violence and war appear funny, meaningless, just a game. In our day to day lives, violence and war are fun; peace is boring.

The challenge of envisioning many types of “peaces” is indeed difficult as our lives are full with references to violence (even if “it is only a joke”). But peace does not have to be boring. Sure, there can be some types of peaces that are less appealing to some. But we can certainly be at some kind of peace and enjoy ourselves. We can be at peace and still laugh and have a good time. I mean, we can, right?

I guess the real challenge comes in times of conflict. Can we think of ways of resolving conflict that do not require violence and aggression? In our daily interactions, can we think of ways of relating to each other that are in essence peaceful? We have become so used to violence that we usually think it is ok to use harmful words and aggressive behavior in our interactions among each other. But is it necessary? Is the only way?

It is no secret that peace is hard to establish and maintain. Will we take the challenge to, in our daily lives, choose peace above violence? As long as we don't choose peace, it will be hard to imagine then end of violence in bigger levels, like in cases of state violence and international wars. Peace is our choice.

Saturday, October 23, 2010

Octubre, mes de la revolucion de 1944!

:: No hay respuestas magicas ni metodos milagrosos para resolver los problemas que enfrentamos, simplemente los de siempre: busqueda de entendimiento, educacion, organization, accion... y la clase de compromiso que persiste apesar de las tentaciones de desilucion, apesar de los tantos fracasos y pocos exitos, inspirado ...por la esperanza de un futuro mas brillante (Noam Chomsky)

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A finales del siglo XIX la economía guatemalteca comenzó a depender enormemente en la industria cafetera. Dicha transición intensificó la explotación colonial, el racismo y el autoritarianismo en el país... A través de medidas legales y sociales los campesinos se vieron obligados a dejar sus pequeños cultivos y a comenzar a trabajar en plantaciones. En las plantaciones los campesinos estaban a la disposición de los hacendados (dueños de las plantaciones)... Los hacendados usaron la autoridad que tenían sobre los campesinos para meterlos a la cárcel injustamente y abusar de ellos física y sexualmente.

Al comienzo del siglo XX, distintos grupos campesinos demandaron que el gobierno interveniera en contra del mal trato de los hacendados... Por diez años, entre 1944 y 1954 el gobierno intentó de una manera tangible responder al clamor del pueblo...

En junio de 1944 estudiantes universitarios y maestros de la capital, desafiaron el poder del dictador Jorge Ubico con una huelga y manifestaciones públicas a las que pronto se agregaron elementos de todos los sectores sociales.

Los movimientos pacíficos de junio derrocaron a Ubico. El triunvirato militar que les siguió en el mando, entregó luego la presidencia al general Ponce, a quien la Asamblea Nacional nombró presidente provisional. Pero como el pueblo de Guatemala ya no estaba dispuesto a soportar otra dictadura militar, el 20 de octubre de 1944 el Ejército Nacional apoyado por las masas trabajadoras, se sublevó y derrocó al general Ponce.

Después de las elecciones democráticas celebradas en diciembre de 1944, dos presidentes reformistas, Juan José Arévalo y su sucesor Jacabo Árbenz, restringieron muchas de las prerrogativas y privilegios de la oligarquía cafetera... Los nuevos gobiernos ratificaron una constitución social-democrática, restringieron el trabajo forzado, legalizaron los sindicatos, promulgaron un código de trabajo, expandieron el derecho al voto, y aprobaron una reforma agraria de gran escala...

El periodo de reforma terminó abruptamente en 1954, cuando la CIA derrocó a Árbenz.

Thursday, July 22, 2010

blogs, blogs, blogs

In the past months I have really got into using Google Reader to follow news and read about crafts, home decor, everyday fashion, recipes, and other academic blogs regarding Latin America and development. Every now and then I "discover" a new blog that I found worth reading and I add it to my Google Reader so I can check it out whenever I'm bored at work or have some spare time (ok, I check Google Reader more often than that... but I'm trying to control the addiction!)
Today I found a blog with a topic that is very similar to the reason why I started this blog (tho I blog much less than this girl does!). So I thought about sharing here: 


Here is a little bit of what Jess wrote in the "About" section:
Even more important to my philosophy is the idea that everyone is a designer of their life and we use intentions (conscious or otherwise) to guide and shape our actions and environment. Sure there are lots of things we cannot control in our lives, but how we respond and design our lives accordingly is up to us.
I have added it to my Google Reader and I hope to learn some and share the fun of designing and improving our lives :)

Sunday, June 27, 2010

someday we'll live our lives out loud

"Someday"
http://www.youtube.com/watch?v=HYh3olR9xKA


You can go
You can start all over again
You can try to find a way to make another day go by
You can hide
Hold all your feelings inside
You can try to carry on when all you want to do is cry

[Chorus:]
And maybe someday
We'll figure all this out
Try to put an end to all our doubt
Try to find a way to make things better now and
Maybe someday we'll live our lives out loud
We'll be better off somehow
Someday

Now wait
And try to find another mistake
If you throw it all away then maybe you can change your mind
You can run, oh
And when everything is over and done
You can shine a little light on everything around you
Man it's good to be someone

[Chorus]

And I don't want to wait
I just want to know
I just want to hear you tell me so
Give it to me straight
Tell it to me slow

Cause maybe someday
We'll figure all this out
We'll put an end to all our doubt
Try to find a way to just feel better now and
Maybe someday we'll live our lives out loud
We'll be better off somehow
Someday

[x2]
Cause sometimes we don't really notice
Just how good it can get
So maybe we should start all over
Start all over again